sábado, 4 de mayo de 2013

La historia de una pasión de la sociedad americana, que lejos de quedar en el pasado, cada día se acerca más al presente, y más aun, muestra una clara proyección al futuro.
En la década del 30, luego de la depresión económica, los principales fabricantes de autos en EE.UU. observaron atentamente como los compradores se inclinaban por los autos de mayores prestaciones. Es así que comenzó una intensa competencia por poner en la calle autos reconocidos por sus logros en las carreras.

El viejo refrán decía: "gane el domingo, venda el lunes". Consideraron la importancia de dar a sus clientes motores cada vez más potentes. Ford tuvo una serie de modelos muy exitosos fabricados entre 1932 y 1940. Lo interesante es que son más buscados hoy que en su primera etapa. Para fines de los años treinta el interés por esos modelos crecía, y allí surgían los primeros encuentros para correr picadas.



 Los Hot Rod de esta época son en general roadsters con motor de válvulas laterales Ford Flathead V8 o un Ford B 4 cilindros modificado con árbol de levas. Se prescinde de la capota, de los guardabarros y en general de aquello superfluo que no tenga por objeto incrementar la velocidad. A estos vehículos se les conoce como Hiboy.
 
Para la segunda mitad de los 50, el negocio de los Hot Rod crece significativamente en cuanto a adeptos y al dinero que genera. La industria cinematográfica californiana tampoco es ajena a este auge y contribuye a potenciarla. Aunque se extiende por casi toda la mitad sur de EEUU, el sur de California sigue siendo la meca del Hot Rod.




Un motor V8 es un motor con dos bancos de cuatro cilindros, que comparten cigüeñal, formando una "V".
El V8 es una configuración muy común para camionetas, automóviles de gran tamaño y en los llamados "muscle cars". Su cilindrada en raras ocasiones es inferior a los 3.0L y ha llegado a acercarse a los 9.0L.